viernes, 19 de julio de 2019

Un par de días...

Le puse una coma final a mi carta anterior.  Ésta puede que llegue un par de días después, quizá te confundas, ya que suelo ser muy meticuloso con esas cosas.
Estoy ansioso porque llegue y me duela.
Porque duela y sirva.
Porque sirva y beba.
Por beber y dormir.
Porque al llegar a este pedazo de tiempo, al tomar el relicario, abrirlo y revisarlo ya habrán pasado un par de días.

Sin duda entenderás mi proceso. No es mas que una forma dolorosa de lidiar con su abandono.
Escribir mil cartas en las que en ninguna diga tu nombre, pero escribir 500 versos donde tú esencia se robe todos y cada uno de los renglones.

-MF

Foto: Ememoncas


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Y lo mío siempre fue poder ver como el sol se metía después de un largo día, tras las montañas, mientras yo estaba en alguno de los muchos cerros, descansando en la cima y tocando guitarra, sin esperar más que al tiempo. O, el simple momento, cuando caminando y sin saberlo bien, me daba cuenta que el único ruido que no ignoraba, eran mis pies chocando con la tierra y tal vez... el viento golpeando mi cara. Fui hecha para ver amanecer cada mañana, desde la playa, acostada en la arena, disfrutando el frío que poco a poco desaparecía y los deseos por hundirme un rato en el mar. Definitivamente lo mío fue estar sola, leyendo un libro o fumando un porro, discretos y engañosos. Cantar un blues cegador y sentirme bien cada vez que los pájaros me hacían coro. Caminar de noche sintiéndome diferente a lo que en el día soy. Lo mío era ser tanto y mucho. Solía despertar creyendo que volar era algo normal, pensaba que el principal propósito de la vida, era respirar y seguir.