martes, 11 de agosto de 2026

El tiempo me trajo de vuelta al presente

Definitivamente volví a la justa realidad.

Perdí algunos años de mi vida intentando casarme con la cordura, siendo leal a principios ajenos y dejando a un lado la cuestión de los míos. 
Sé que es tarde ya para preguntarlo nuevamente, pero; ¿A caso no hay piedad al propio juicio?
He tenido que meter los pies en agua caliente, así como las ideas en agua fría. De alguna manera el equilibrio mental consta de congruencia en los actos, estos hechos entrelazados de sentimientos y acciones que comparten de existencia real. 

No quise mentirme; y por eso no lo hice. 
Pero fue peor aún:
Sacrifiqué mi lucidez e intenté reprogramarme, fui en contra de la moral que durante años coseché y el cultivo resultó plagado; canastas tejidas vacías y los surcos irregulares, con espacios suficientes para concluir que hizo falta lluvia, hizo falta sol, luz... algo. Me volví ausente, en estado vegetativo, avanzaba por intuición; la convicción fue abrazada por el consuelo, me sentí sedienta de poder en un intento por obtener esa armonía, esa frecuencia de atracción hacia lo "necesario".

Vaya ilusión corrompida. El tiempo me trajo de vuelta al presente como una oportunidad de redimirme. Los deseos deben ser sobrios, cuestionables hacia lo justo. Fuera de mi hay leyes, dentro de mi existen otras, ¿Cuándo su interacción será mi camino? ¿Cuándo la unión de lo externo e interno me guiarán? 

En serio no quise mentirme. Solo transformé mi verdad y por un instante, me creí. 

-TC. 

Foto: Ememoncas


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Y lo mío siempre fue poder ver como el sol se metía después de un largo día, tras las montañas, mientras yo estaba en alguno de los muchos cerros, descansando en la cima y tocando guitarra, sin esperar más que al tiempo. O, el simple momento, cuando caminando y sin saberlo bien, me daba cuenta que el único ruido que no ignoraba, eran mis pies chocando con la tierra y tal vez... el viento golpeando mi cara. Fui hecha para ver amanecer cada mañana, desde la playa, acostada en la arena, disfrutando el frío que poco a poco desaparecía y los deseos por hundirme un rato en el mar. Definitivamente lo mío fue estar sola, leyendo un libro o fumando un porro, discretos y engañosos. Cantar un blues cegador y sentirme bien cada vez que los pájaros me hacían coro. Caminar de noche sintiéndome diferente a lo que en el día soy. Lo mío era ser tanto y mucho. Solía despertar creyendo que volar era algo normal, pensaba que el principal propósito de la vida, era respirar y seguir.