sábado, 18 de octubre de 2025

Aceptando la causa como mera concecuencia

Esa noche se volvió efímera, el tiempo cortó la dualidad y me arrancó la calma del pecho pero la sostuve en el cuerpo, como si fuese sangre corriendo por las venas evitando el desvanecimiento y la pérdida del equilibrio mental con la cuál lograba sostenerme de pie; quieta. 
No quise decir nada, no podía hablar ni pensar porque estaría mal, tenía que mantenerme en el momento por imposición ajena y resistir con paz, soportar por convicción y sufrir el placer; me invadió la contrariedad y me equilibró el presente, en dónde me sentí externa, resignada a la realidad de la propia decisión de estar, de ser, de beber.
Esa noche me desvestí a petición, el viento me acarició la piel y las estrellas hicieron su danza, parpadeos tardíos a través del sonido viajando por el cosmos, la muerte en ellas era vida ante mis ojos. ¿A caso me encontraba así; muriendo sin que se percibiera, mientras me contemplaban con destello a causa del tiempo y su expansión?
Una realidad mezclada entre mi mundo y el momento, un rebaño de ideas me secuestraron el pensamiento volviéndome inmersa, no quería ese presente pero la resignación me disoció por supervivencia; me perdí una vez más, hui como un fantasma, una parte de mi estaba interactuando y la otra aceptando la causa como mera consecuencia.

Foto: Maramoncas



martes, 7 de octubre de 2025

Me fui para no arruinarlo

Y conservaba la postura, su alegría, el temple que lo vestía. Múltiples escenarios a su alrededor, fieles ilusiones que combinaban con su encanto al hablar, al reír, al ser él sin despertar algún otro interés que no fuese el momento. 
Dejé ir cada momento.
Prometí espacio a mi ser y a su arrogancia; los pasos que di fueron para avanzar en sentido contrario, asegurándome de no retroceder. Me fui para no arruinarlo, corté contacto directo y me obligué a olvidarlo porque necesitaba recordarme a  mi misma, dejarlo hablar con su orgullo el tiempo que le fuese necesario.


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-¿Por qué te fuiste? -Me preguntó insistente, con voz demandante, delimitando la seriedad en su encantador rostro. -Hablo en serio. Reafirmó al verme detenida en el espacio, sin poder mirarlo porque estaba intentando hallar las suficientes palabras para convencerlo.

-Tuve que hacerlo, antes de que esto se arruinara por completo. -Respondí por fin después de varios minutos absuelta, sin satisfacción pero aceptando la sinceridad de mi alma. Era lo único que podía ofrecerle.


-TC.

Foto: Ememoncas


sábado, 4 de octubre de 2025

...¿Qué tal la locura?

He estado leyendo últimamente todo lo que pienso, porque lo narro como si lo escribiera. He vuelto a la adicción de entintar la pluma y manchar la mente. 
Decirte que te extraño sé que puede confundirte y aclararte, y ésta simultanea ocasión hecha de hechos, saca versos que no están ni cerca de explicar lo que siento. 
Quizá el que te vayas le da vida a mis letras y a las tuyas; mandarás tus prosas  inspiradas en principios cuánticos y preguntas capciosas y yo te enviaré metáforas didácticas literarias que niegan la pura verdad aunque creen en ella. ¿Sabes a lo que me refiero? Habrá silencios mentales por primera vez, y renacerá la voz protagonista.
Sonaran nuevas canciones, algunas serán parte de la escena principal y otras volverán loca a la audiencia, conspiraran en contra de la lógica, sin temor a recaer; al fin y al cabo de amor uno no muere, pero... ¿qué tal la locura?
Quizá nos hará bien, poner distancia y no dar mas pasos hacia el destino controlado por el propio placer. Por eso no te culpo.
Pero si culpo a la Luna. Ella sabía de esto y nunca me dijo.

-TC.

Foto: TC






Por el puro deseo de saber de mi


Que egoísta de mi parte pensarlo y no decirle, pero es como llorar a solas para no interferir; para que todo siga fluyendo, para no ser un motivo de cambios en el destino; no quiero que mis acciones manipulen lo real, lo cierto. Es lo poco que me queda para seguirme cuerda y no dejar de aceptar, que lo bueno cuesta y la verdad en boca ajena se vuelve problema social. 

Recuerdo querer que me hablara, esperar minutos imaginando que me escribiría, que saludaría sin intenciones de amenguar pasados en común, solo por el puro deseo de saber de mi.
Vaya que siempre hay reciprocidad en actos tan valientes como amarnos.

-TC.

Foto: Ememoncas


jueves, 2 de octubre de 2025

Mi maldita voluntad de estar en todo…

Mi cuerpo presenta alteraciones controladas, si bien intento recibirlas con madurez, no está funcionando, las vibraciones de mis células causan ondas que viajan lejos chocando con gente a mi alrededor que las percibe, pero nada de eso me importa; si mi respuesta es cortés y mis ademanes coinciden, la congruencia de mi lenguaje es lo que debe convenir, no las vibras; que en un entorno laboral se vuelve un tema categóricamente "superficial o subjetivo", es decir, no es relevante como para incomodarse.

Sostuve ideas mientras daban un discurso en dos idiomas, mi mente intentaba dividirse para comprender perspectivas ajenas, para aceptar la idea equivoca de lo que vieron. No encontré razón justificable para sus actos, para sus palabras, para esto que hacían.

Mi cuerpo seguía calentándose y la mente, que suele jugar en contra de uno mismo, esta vez me ayudó a ser consciente de los gestos que podrían delatarme; logré mantener la calma y neutralidad, a pesar de las ondas viajando por todo el espacio, alterando quizá la energía o los pensamientos en los demás.

Estoy seca, el nudo en la garganta no se va, pero puedo hablar sin que la voz se me quiebre. No me quedan ganas de ayudar demás, "ir dos pasos adelante" como antes. No quiero sumergirme en responsabilidades que no me tocan por iniciativa propia; mi maldita voluntad de estar en todo. Debo soltarla ya.


-TC.

Foto: Ememoncas


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"Todos vuelven a donde felices eran". No se que tan cierto sea esto, yo solo miro la soledad a cada paso y veo que temen, que nad...

Estamos para recordar

Estamos para recordar
Y lo mío siempre fue poder ver como el sol se metía después de un largo día, tras las montañas, mientras yo estaba en alguno de los muchos cerros, descansando en la cima y tocando guitarra, sin esperar más que al tiempo. O, el simple momento, cuando caminando y sin saberlo bien, me daba cuenta que el único ruido que no ignoraba, eran mis pies chocando con la tierra y tal vez... el viento golpeando mi cara. Fui hecha para ver amanecer cada mañana, desde la playa, acostada en la arena, disfrutando el frío que poco a poco desaparecía y los deseos por hundirme un rato en el mar. Definitivamente lo mío fue estar sola, leyendo un libro o fumando un porro, discretos y engañosos. Cantar un blues cegador y sentirme bien cada vez que los pájaros me hacían coro. Caminar de noche sintiéndome diferente a lo que en el día soy. Lo mío era ser tanto y mucho. Solía despertar creyendo que volar era algo normal, pensaba que el principal propósito de la vida, era respirar y seguir.