Mi cuerpo presenta alteraciones controladas, si bien intento recibirlas con madurez, no está funcionando, las vibraciones de mis células causan ondas que viajan lejos chocando con gente a mi alrededor que las percibe, pero nada de eso me importa; si mi respuesta es cortés y mis ademanes coinciden, la congruencia de mi lenguaje es lo que debe convenir, no las vibras; que en un entorno laboral se vuelve un tema categóricamente "superficial o subjetivo", es decir, no es relevante como para incomodarse.
Sostuve ideas mientras daban un discurso en dos idiomas, mi mente intentaba dividirse para comprender perspectivas ajenas, para aceptar la idea equivoca de lo que vieron. No encontré razón justificable para sus actos, para sus palabras, para esto que hacían.
Mi cuerpo seguía calentándose y la mente, que suele jugar en contra de uno mismo, esta vez me ayudó a ser consciente de los gestos que podrían delatarme; logré mantener la calma y neutralidad, a pesar de las ondas viajando por todo el espacio, alterando quizá la energía o los pensamientos en los demás.
Estoy seca, el nudo en la garganta no se va, pero puedo hablar sin que la voz se me quiebre. No me quedan ganas de ayudar demás, "ir dos pasos adelante" como antes. No quiero sumergirme en responsabilidades que no me tocan por iniciativa propia; mi maldita voluntad de estar en todo. Debo soltarla ya.
-TC.
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| Foto: Ememoncas |

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