Que egoísta de mi parte pensarlo y no decirle, pero es como llorar a solas para no interferir; para que todo siga fluyendo, para no ser un motivo de cambios en el destino; no quiero que mis acciones manipulen lo real, lo cierto. Es lo poco que me queda para seguirme cuerda y no dejar de aceptar, que lo bueno cuesta y la verdad en boca ajena se vuelve problema social.
Recuerdo querer que me hablara, esperar minutos imaginando que me escribiría, que saludaría sin intenciones de amenguar pasados en común, solo por el puro deseo de saber de mi.
Vaya que siempre hay reciprocidad en actos tan valientes como amarnos.
Vaya que siempre hay reciprocidad en actos tan valientes como amarnos.
-TC.

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