miércoles, 12 de agosto de 2026

Después vomitaré esperanza..

Quizá el victorioso cansancio logro su principal propósito, ¡y yo viéndolo como enemigo! debí rendirme ante él cuando llegó y abrió la puerta, debí ofrecerla una taza de té y conversar. Él tratando con el tiempo y yo escondiéndome entre sombras, fingiendo poder continuar. 
Estaba cansada. Y me atrevo a decir que el límite en esto no existe. Es como un horizonte, llegar a él es irreal, siempre se alejará y te acompañara a la distancia proporcionalmente perfecta; suficiente para mirarlo y pensar que de eso, uno no puede cansarse. El límite de esa etapa era un horizonte, imaginario pero real.

Le agradezco, y me agradezco. El juego dejó atrás las reglas, ya hubo una adaptación en el tablero porque los personajes vienen de diferentes mesas. ¿A caso eso no es supervivencia? Jugar a la defensiva no estaba funcionando, pero cuando ataqué olvidé el contexto y quizá escribir. No hubo estrategia y la materia se transformó, fotones quebrantando leyes y yo normas. Solo quedaba tirar los dados, desaparecer a plena vista.

Recuerdo el viaje al cementerio, bajo las estrellas cantaban voces, agudas y dulces mezclándose entre corrientes de aire tibio. Ahí encontré a Morfeo y dialogamos, y esta vez no me rendí. Decidí cuestionar su existencia, vitalidad humana e inconsciente en su mayor vida. Pero él ni se inmutó. Es un experto en disociarse sin perderse, lo que no es cuestionable no merece esfuerzo.  

Sí. Estaba cansada. Y me resistí a sus besos, a su cuerpo, porque estaba sintiendo y pensé que eso cansaría más; amar distinto y cómo se debe fuera de lo que se debe y no es correcto. ¿Enfrentarme a mi conciencia pero escapar de esto? ¿En qué línea temporal estoy que me he vuelto una cobarde? Y lo peor de todo es que no quiero arrepentirme, así estoy bien. 
Como he dicho antes, sé mi posición, desconozco mi locura. 

¡Brindemos! No pueden juzgarme por querer beberme los sentimientos, después vomitaré esperanza y todo habrá pasado. Fue un momento en que las emociones se supieron vivas y creyeron en la libertad.
¡Salud! ¡Ca-rajo! Sigo queriendo fumar un poco, solo por las noches; la Luna aún no siente decepción, dice que se me ve mejor, que solo estoy efímera. Una sutileza impecable para decirlo directo. Esto me conmueve, necesito respirar cordura ajena, inhalar valor y afrontar las consecuencias. ¡Vamos! 

Me cansé. Lo hice. 
Desee la nada después de todo. Y creo que es filosóficamente literal. 

Debo seguir escribiendo, este pasado será un viaje en el tiempo hacia el futuro, -y claro que tiene sentido. El espacio es tiempo sin un significado explícito.
Eh ahí. Por eso me cansé.









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Y lo mío siempre fue poder ver como el sol se metía después de un largo día, tras las montañas, mientras yo estaba en alguno de los muchos cerros, descansando en la cima y tocando guitarra, sin esperar más que al tiempo. O, el simple momento, cuando caminando y sin saberlo bien, me daba cuenta que el único ruido que no ignoraba, eran mis pies chocando con la tierra y tal vez... el viento golpeando mi cara. Fui hecha para ver amanecer cada mañana, desde la playa, acostada en la arena, disfrutando el frío que poco a poco desaparecía y los deseos por hundirme un rato en el mar. Definitivamente lo mío fue estar sola, leyendo un libro o fumando un porro, discretos y engañosos. Cantar un blues cegador y sentirme bien cada vez que los pájaros me hacían coro. Caminar de noche sintiéndome diferente a lo que en el día soy. Lo mío era ser tanto y mucho. Solía despertar creyendo que volar era algo normal, pensaba que el principal propósito de la vida, era respirar y seguir.