Claro que recuerdo como el sol iluminaba por intervalos la alfombra, y al polvo -que uno suele pensarlo desagradable- posicionándose, dejándose ver; siendo contemplando como diminutamente, se suspende y baila en el aire, desaparece y vuelve.
No estamos preparados para ser cautivados por algo tan simple.
No estamos preparados para ser amados así sin exigir presencia.
No estamos preparados para ser elegidos sin lucro.
Quisiera a travesar el cristal y volverme fotones, ciencia y filosofía. Una totalidad por fin.
-T.C.

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